Resumen
Este artículo examina cómo los investigadores académicos interactúan con la Inteligencia Artificial Generativa (IAGen) en el marco de condiciones afectivas, institucionales y geopolíticas específicas. A partir de un diálogo autoetnográfico entre dos académicas radicadas en el Reino Unido y Brasil, trazamos una trayectoria afectiva que va desde el entusiasmo tecnosolucionista, pasando por la desilusión, hasta llegar a prácticas de rechazo. Sostenemos que esta trayectoria refleja las condiciones del trabajo académico y la matriz colonial de poder que configura la IAGen. Para analizar estas dinámicas, combinamos tres perspectivas teóricas. En primer lugar, utilizamos la noción de afecto para examinar cómo las intensidades emocionales revelan los sistemas en los que se experimenta la IA. En segundo lugar, la teoría decolonial muestra cómo la IAGen reproduce jerarquías epistémicas al privilegiar datos del Norte Global, lenguas dominantes y marcos eurocéntricos, generando efectos desiguales según el contexto. En tercer lugar, el pensamiento sobre ensamblajes neomateriales y el concepto de optimismo cruel explican cómo la IA funciona como un objeto de promesa que, simultáneamente, reproduce las presiones performativas que parece aliviar. Nuestro análisis se basa en seis viñetas extraídas de la práctica investigadora cotidiana para ilustrar estas dinámicas. Concluimos proponiendo cinco herramientas conceptuales para los investigadores – afecto, pensamiento de ensamblaje, optimismo cruel, colonialidad y rechazo – que permiten replantear la implementación de políticas de IA como un proceso afectivo, situado y atravesado por relaciones de poder.

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