Resumen
El artículo problematiza lo que distingue a los seres humanos de otros seres en un contexto marcado por la centralidad contemporánea de la Inteligencia Artificial Generativa. Se sostiene que, más allá de la capacidad técnica o cognitiva, es la facultad de narrar la que singulariza la experiencia humana, según Huston. La narrativa, entendida como un ejercicio de autoría anclado en lo vivido, se articula con las contribuciones de Walter Benjamin sobre la experiencia, así como con la metáfora de la caverna de Platón, para tensionar los límites de las producciones de la IAGen. El texto defiende que la formación de investigadores, especialmente en el posgrado, debe priorizar el desarrollo de la capacidad narrativa como una dimensión crítica y autoral. Se concluye que, aunque la IAGen puede apoyar la problematización de lo real, es a través de la narración de lo vivido que se constituye la (auto)formación ética y crítica de los investigadores.

Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0.

